sábado, 5 de julio de 2008

Seis y Media a.m.

Son las seis y media de la mañana, es ya sábado. Hace frío y está oscuro todavía. La noche anterior y parte de la madrugada había llovido. Aún tengo el olor a cigarro en mi chamarra y el sabor amargo que dejan las cervezas. Ésta vez no apagué las luces del patio y de la marquesina -de todos modos el lunes llegaré de noche-, me digo mientras cierro con doble llave el zaguán. Acabo de llegar de un bar y ya estoy por salir de nuevo. Estoy cansado, pero aún así tengo que irme a trabajar.

No sé ni bien que metí en mi mochila, pero creo que lo necesario para mi estancia fuera de la ciudad. El mismo pantalón de mezclilla es suficiente para los tres días, además de mis tenis, supongo. Todo lo demás, camisas, toalla, crema y esas cosas aunque es estorboso, no pesa. Lo que pesa no va dentro de la mochila en éste momento.


Mientras camino a la avenida, mi mente viaja en dirección del "Motel Montecarlo". -En éstos momentos deben estar ahí- me imagino. Pero aunque no intento imaginar el cómo lo hacen, sí trato de recordar el rostro de ella. -Era guapa... creo.- y me invade una sonrisa dolorosa. El alcohol y la desvelada me han hecho olvidarla en tan sólo algunos minutos. Supongo que es normal para alguien a quien recién conociste en un bar, pero lo que no olvidaba era el recuerdo de cómo me había hecho sentir cuando me cantó mientras bailamos "Aunque no sea conmigo" y sobretodo cuando me dijo al oído: -me gustas, y me encantan tus ojos- y sonrió tiernamente.

Todavía no me cae el veinte. Todavía no entiendo el porqué dejé que ella se fuera con mi amigo. -Sí, era guapa, y tenía unos lindos ojos negros y una linda sonrisa- recordé al fin con algo de tristeza. Mientras, trato de justificarme, pienso que al tener ese compromiso de trabajo de éste fin de semana tuvo que ser el motivo para no buscar algo más con ella ésta noche, pero se me hace tan absurdo el creer que eso sea mi justificación. -¡Yo soy quien le gustaba y le gustaron mis ojos!- recuerdo al tiempo que doy un puntapié a la botella de plástico del suelo.

Ya con coraje dentro de mí, espero mi transporte. Ahora me invaden el recuerdo de la voz de mi amigo: -Me voy a echar a ésta vieja!- decía, mientras lo iluminaba una sonrisa llena de lujuria y soberbia, y el sentimiento de lo que sentí, al mirarla después que él lo hubo dicho, mientras esperaba en el asiento de su auto. Ni siquiera yo había pensado en ese momento en llegar tan lejos en la noche que la había conocido. Yo no le había insinuado nada. A él también le habría gustado, pensé, e hizo lo posible por estar con ella. Tenía que aceptar tal vez que me habría ganado. Tenía que aceptar tal vez que a ella le daba igual con quien lo hiciera.

-En fin- me digo tratando de resignarme -de todos modos no creo volver a verla-. Miro el teléfono celular buscando un número para borrarlo. "Lindos ojos" había escrito en lugar de su nombre. "Eliminar Lindos ojos?", "aceptar" es el botón que oprimo. Ahora un suspiro silencioso inunda mi transporte mañanero. Siento una mirada que acompaña ese suspiro. Frente a mí, una chica me observa con unos lindos ojos negros. La miro y logro desviar su mirada. Cierro mis ojos. Estoy cansado. Es hora de dormir.
¡nc¡tatüs
(julio'08)
imagen: internet

12 comentarios:

  1. Señor Incitatus, usted trastoca y desgarra con este relato, no hay duda que tiene madera para meterse en el alma y en las desventuras del deseo, la deslealtad, lo efímero de las miradas de una mujer en noche de juerga.

    Duelen sus letras, una gran emoción me invade, lo felicito por la puntualidad de la crónica de sentimientos.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Hola, aqui de metiche a las 12 y 34 de la noche, ha llovido desde las 6 y uanque a las 5 me caia de sueño no mas no puedo dormir
    jajajaj
    Esa parte de tu texto me encanto
    lo del motel, da idea de que el texto va as er grande pero
    pero
    pero q final tan feo
    bueno
    a mi no me gusto
    pero bueno
    besitos nocturnos
    seguimos

    ResponderEliminar
  3. Cuatroletras:

    Agradezco por tu comentario y formalidad para hacerlo (estarás enojada conmigo?), y más por el hecho de que sabes el trasfondo de éste relato.
    Gracias por tu visita y compañía.

    ResponderEliminar
  4. Angie:

    Hola, son las 8 y 41 de la mañana del domindo, o sea, imagino que sigues dormida. No ha llovido ahora en donde estoy, imagino que es porque aún es temprano.
    Sabes? tienes razón, éste relato pudo ir en un aumento muy interesante y llegar a un final complaciente, pero bueno, no fué así. A mí tampoco me gustó el final, creeme. Ahora mismo tengo ganas de darle un mazapanazo a mi amigo.
    Gracias por tu comentario, ojalá sigas de metiche en éste, tu espacio bloguero.

    ResponderEliminar
  5. Uh, buen texto, coincido con Angie sobre el final. La moraleja: hay que dejarse de estupideces por causa de la borrachera, ja, ja, ja.

    La noche anterior y parte de la madrugada había llovido.
    que te parece si escribes: Llovío la noche anterior y parte de la madrugada.
    Creo que sonaría mejor...
    En fin son sólo ideas bobaliconas de dormingo en la mañana.
    Aquí seguimos saltando en los blogs

    ResponderEliminar
  6. Son las 7 y 20 de la noche, desperte hace al menos una hora para seguir leyendo, ese desface del sueño es preocupante, ahora me dormire de madrugada, otra vez, pues me acoste después de comer, serian a los mas las tres de la tarde.
    El clima me tiene mormada pero estoy relajada, aún cuando mis muchos pendientes me preocupan: dos reseñas, una lectura del ciculo de mañana (y ni siquiera he comprado el libro) y terminar de corregir mi novela.
    Pero tento un gran defecto, no se escribir dialogos, todos me salen planos, por eso estoy leyendo, de nuevo, busco un poco de iluminación.
    Finalmente creo voy a cenar, algo ligero para que pueda conciliar el sueño mas adelante.
    A veces, estoy dialogos-monologos con desconocidos son de inspiración.
    Gracias
    Seguimos
    Besos
    pd
    Quita esas letras pa enviar emnsajes, no ayudan en nada (JAJAJAJJA)

    ResponderEliminar
  7. Palomilla:
    Sí, tal vez es cierto, no fué muy bueno ese final. Pero de cierto modo no encontré cómo terminarlo de otra forma. Será porque no es ficción?

    Gracias, por tu visita dorminguera, se aprecia mucho.

    ResponderEliminar
  8. Angie:
    Espero que tu visita a éstos diálogos-monólogos te sirvan un poco o on mucho.
    Es lo que suele inspirar a éste potro de vez en cuando.

    Gracias por ello.

    P.d. Cuales letras...?!!
    (ésto ya lo viví, o lo soñé...!)

    ResponderEliminar
  9. El vino tinto es la mejor caricia que puede darnos la tierra y sus frutos...deja la cerveza. Un buen habano es el amigo con quien se charla de madrugada...abandona los cigarros. Y olvida, aunque no puedas, aquellos ojos negros.
    Me gustó mucho tu relato...
    Saludos.

    ResponderEliminar
  10. Bruno:
    Creo sinceramente que esa noche se cosechó una serie de sucesos que no deberion pasar.
    Tienes razón, dejaré las cervezas y los cigarros. De los ojos no me preocupo, están ya olvidados.

    ResponderEliminar
  11. esas cosas q no deben pasar
    es lo q me paso
    y ahora
    estoy triste
    besos

    ResponderEliminar
  12. Angie:

    Se Cosecha muchas veces lo que menos se piensa que se sembró.
    Porqué?, no sé, pero así pasa.
    Ojalá que estés mejor. He aprendido que la tristeza es un buen motor para escribir.

    Saludos y besos...

    ResponderEliminar

Mata al Auriga Lentamente, Asegúrate que Sufra