De repente, algo interrumpe mi concentración. Escucho algunos alegatos entre el personal médico y algunas personas. El Director General trata de hablar con una mujer a quien llama Elizabeth. Ella lo ignora y con ayuda de otras personas veo que trata de llevarse a un interno. Me acerco tratando de saber que es lo que sucede. Ella insiste en que se llevará a su hermano a quien nombra Federico. El médico, le explica que éste aún no está dado de alta.
Sin importarle lo que el Director dice y con ayuda de otras personas sube a su hermano a una silla de ruedas. Veo por fin al enfermo pero no logro reconocerlo. Cabello y barba abundante, ojos desquiciados y una ansiedad extraordinaria enmarcan un rostro agresivo, prepotente. Mientras lo llevan a un auto, hacen una pausa, Federico me mira y eufórico logra gritar con una voz estremecedora: “¡Yo soy el Superhombre!, ¡soy el principio y fin de todas las cosas!”. Se hace un silencio en toda la clínica que se vuelve sepulcral.
Asustada cedo el paso, y veo como se alejan poco a poco. El Director, con un dejo de tristeza se posa junto a mí y los observa también. Acaricia su barba tratando de buscar una explicación a lo sucedido. Intrigada y aún con la potente voz del enfermo entre mis sienes, le pregunto de quien se trata.
-¿No lo escuchaste? Él es el Superhombre.
incitatüs
(diciembre'08)
Ejercicio 8
Viernes de Taller
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