
Extraña sombra borrosa frente al espejo del baño.
El rencor se empaña junto a la jabonera y sobre el cepillo de dientes desganado.
Al rascarme la entrepierna, las huellas dolorosas de su amor marcado sangran entre mis uñas de cien batallas.
La saliva seca en mi boca me hace recordar sus besos y su rostro en mi maldito sueño.
De nuevo las once y trece de la mañana.
Igual que ayer, igual que mañana.
incitatüs
(Septiembre’10)
Image : internet