domingo, 23 de mayo de 2010

Espera

Esperamos intranquilos la muerte.
La invocaste tú y yo arrastrado la perseguí.
Caminamos en el filo de una aguja vertida,
con los pies descalzos y con la saliva rota.

Esperamos las señales de los Santos.
Tu rencor y mi odio al fin se presentaron.
La marca de las hojas secas, dieron la hora exacta.
La imagen roída de un cuerpo, es el sexo prohibido.

Esperamos destruirnos a nosotros mismos.
Deseamos la daga clavada en el cuello del destino,
Insertamos en las sienes de la zozobra y el camino .
Anclamos el fondo de un precio impreciso a pagar.

Esperamos la copa sangrante de los muertos.
La bebimos de la cabeza recién cortada.
Destruidos, desechos, desterrados del amor incluso.
Para así mismo, nos empezamos, tú y yo, a entregar.



incitatüs
(mayo'10)
imagen: internet

sábado, 17 de abril de 2010

Maldita La Hora


Buscó su viejo cuaderno y escribió:
“Maldita sea la hora”.
Y fue a la barra de la cantina y tomó una cerveza.
Furioso, tomó de ella y arrojó la botella al suelo.
Salió llevándose consigo su dolor y melancolía.

Encontró un árbol y en él escribió:
“Maldita sea la hora”.
El árbol recriminó su desasosiego y lo dejo caminar solo.
Arrastró sus pasos y el llanto confundió su rostro maltrecho.
Ahogado en pena, se encaminó en busca de una dignidad perdida.

Llegó a casa y en el espejo del baño escribió:
“Maldita, maldita sea la hora”
Y el reflejo angustioso penetró tajante en su mirada,
Salió de su cuerpo y desde dentro empezó a escaparse.
Un sentimiento putrefacto inundó lentamente su hora maldecida.


incitatüs
(abril'10)
imagen: internet

miércoles, 31 de marzo de 2010

Indiferencia

Llegaré tarde ésta noche nublada.
Ella, como siempre, la cena la tendrá preparada.
Pondrá velas rojas y las copas de gala.
Servirá sopa y en la radio música suave y calmada.

Iré a la cocina, beberé leche de la botella helada.
Comeré galletas, dejaré la chaqueta abandonada.
En la mesa aventaré las llaves y la cartera acicalada.
En el televisor, el noticiero tendrá la mente ocupada.

Preparará el baño, pondrá lociones de aroma especializada.
La toalla seca junto a las sandalias acurrucadas.
Acomodará la cama, en el buró, la novela rosa aterciopelada.
Esperará mi ducha recostada en la cabecera enamorada.

Acudiré directo a las sábanas, la tina quedará desparramada.
Me quitaré los zapatos, la ropa quedará aletargada.
Tratará de sobarme la espalda o hacer una charla apasionada.
Recogeré las piernas, meteré entre las cobijas y la tendré alejada.

La miraré a los ojos, le diré que la historia ha sido terminada.
Que mi vida encontró una esperanza, que la mantiene ilusionada.
Prepararé la maleta, llenaré de recuerdos y acompañaré a la puerta azotada.
Me despediré de la Soledad, mientras mi alma, felíz, vive revoloteada.



incitatüs
(marzo’10)
imagen: internet

miércoles, 3 de marzo de 2010

Secreto de Voces

Ahora regreso del viaje, de un secreto de voces.
Me envolvieron en una manta de cuero verde, de cuero roído.
Me llevaron y tiraron hasta el basurero más lejano de la ciudad.
Ahí, levantaron mis restos rotos algunos perros de la calle.
Las ratas negras me han mordisqueado bastante ésta vez.

Camino con una pierna sorda, la otra, está más muerta todavía.
Los perros de la calle que comen mi cuerpo siguen un rastro de carne.
Tienen hambre y sed de ansiedad y así sacian su instinto carnal.
Sus noches de juerga quedaron en mis dactilares, otras, en sus colmillos.
Los sentidos y mis lamentos se aglutinaron en un solo paso.

Despierto vivo en casa de nuevo, son las doce menos trece de la noche.
No hay luz y el agua sucia se desparrama del lavaplatos.
La ventana rota de la estancia sopla a un silbido que reconozco.
Las frazadas húmedas, acompañan mi catre oxidado de años vacíos.
El olor a desesperanza es lo único que acompaña a ese silbido.

Me quito la cabeza y la ruedo debajo de la cama.
Lo que me acompaña ahora es tranquilidad y un secreto de voces.
Afuera, la vida de la gente podrida hace el infortunio de otra gente.
Aquí dentro, mi naturaleza me hace el ser más inmune a ello.
Sí, es hora de convertirme en cucaracha de nuevo.



incitatüs
(marzo’10)
imagen: internet

jueves, 11 de febrero de 2010

La Medicina


“Consígueme esa medicina
que me ayude a vivir
tengo las manos más frías
que la cruel soledad.

Dame de esa ración
ven y acuéstate aquí
a la deriva
de los mares de la luz matinal.”

Escucho blues e imagino que en estos momentos quiero fumar un churro de mota y girar lentamente mientras vuelan a mi alrededor figuras de humo translucido y quimeras hambrientas de carne rosada. 

Sin embargo, nunca he fumado y mucho menos marihuana y río otra vez mientras me digo que ya estoy demasiado viejo para empezar un nuevo vicio. “¡Estoy muerto de ideas!”, me grito a mismo y preparo el funeral que incluirá un poco de tequila, ron y vodka en lugar del café. Brandy para el festejado, o tal vez mezcal.

Río y me preparo para el funeral de tristes ideas cortas. Un traje gris azulado de rayas blancas, zapatos de charol y tal vez, por fin calcetines de color. Corbata negra para recordar que sigue el luto imaginativo y clavel rojo en la solapa para darle su justo merecimiento al réquiem. Flores, santos, algún crucifijo y ¿por qué no?, una foto color sepia encuadrada en plástico color café sobre el féretro.

“Era bueno”, lloro las falsas lágrimas de aquéllas que nunca visitaron una pequeña estrofa de la trastocada mente infame y a la vez sublime.

“Quiero probar la fantasía
que me ayude a vivir
porque me muero día a día
y no me quiero morir.

Dame de esa ración
ven y acuéstate aquí
ponme las venas
del color de las olas del mar.”

“Necesito una fiesta de vicios”, me digo entonces y suplico y busco en mi agenda mental a mis amigas ligeras y pienso en contratar los servicios de las putas baratas a las que pueda abonar con ardor y comezón en la entrepierna el pago de una velada de excesos.

Giro en la silla e imagino hacerle a cada una un poema y fornicar mientras trata de entenderlo. “Soy precoz” se llamará el primero y escogeré a la más vieja para empezar. Ella entenderá y recibirá un trago de licor mientras prepara el aposento para la siguiente batalla de letras.

Entonces llegarán dos y tres más y rodearán el lecho y se convertirán en gárgolas al escuchar las líneas vivas y muertas de cada estrofa de mi occiso reportorio. Como piedras desaparecerán y al fin, el orgasmo final de la noche mientras soledad me seduce de nuevo. Y entonces, sólo así, podré dormir satisfecho, cansado y vivo, vivo aún.



incitatüs
(febrero’10)
Letra de canción: “La medicina”
Banda: Real de Catorce
Imagen: internet