
La invocaste tú y yo arrastrado la perseguí.
Caminamos en el filo de una aguja vertida,
con los pies descalzos y con la saliva rota.
Esperamos las señales de los Santos.
Tu rencor y mi odio al fin se presentaron.
La marca de las hojas secas, dieron la hora exacta.
La imagen roída de un cuerpo, es el sexo prohibido.
Esperamos destruirnos a nosotros mismos.
Deseamos la daga clavada en el cuello del destino,
Insertamos en las sienes de la zozobra y el camino .
Anclamos el fondo de un precio impreciso a pagar.
Esperamos la copa sangrante de los muertos.
La bebimos de la cabeza recién cortada.
Destruidos, desechos, desterrados del amor incluso.
Para así mismo, nos empezamos, tú y yo, a entregar.
incitatüs
(mayo'10)
imagen: internet