
Ella, como siempre, la cena la tendrá preparada.
Pondrá velas rojas y las copas de gala.
Servirá sopa y en la radio música suave y calmada.
Iré a la cocina, beberé leche de la botella helada.
Comeré galletas, dejaré la chaqueta abandonada.
En la mesa aventaré las llaves y la cartera acicalada.
En el televisor, el noticiero tendrá la mente ocupada.
Preparará el baño, pondrá lociones de aroma especializada.
La toalla seca junto a las sandalias acurrucadas.
Acomodará la cama, en el buró, la novela rosa aterciopelada.
Esperará mi ducha recostada en la cabecera enamorada.
Acudiré directo a las sábanas, la tina quedará desparramada.
Me quitaré los zapatos, la ropa quedará aletargada.
Tratará de sobarme la espalda o hacer una charla apasionada.
Recogeré las piernas, meteré entre las cobijas y la tendré alejada.
La miraré a los ojos, le diré que la historia ha sido terminada.
Que mi vida encontró una esperanza, que la mantiene ilusionada.
Prepararé la maleta, llenaré de recuerdos y acompañaré a la puerta azotada.
Me despediré de la Soledad, mientras mi alma, felíz, vive revoloteada.
incitatüs
(marzo’10)
imagen: internet