viernes, 14 de marzo de 2008

Cronología de una Postal o Las Tres Sonrisas a Éstas Altas Horas de la Madrugada


7:12 a.m. Un pequeño ruido me despierta, y ésta no es mi cama, me doy cuenta que estoy en la de alguna clinica, mi vista está un poco borrosa, me duele un poco la cintura y la espalda, y por fin recuerdo lo que pasó.

La noche anterior me llamó la Doctora Esperanza, me llamó algo angustiada, y me pidió que fuera a hasta la clínica donde esa noche hacía su guardia, alguien había tratado de entrar a la fuerza y ella se encontraba sóla con la enfermera de turno. Aunque eran apenas las diez de la noche, ya estaba bien dormido, había sido un día pesado, la luz y el estéreo seguía encendidos, seguía la posada de Horizonte 107.3 y el libro que leía “Cómo Ganar Amigos e Influenciar en las Personas” de Dale Carnegie que estaba leyendo, había caído al suelo. Aún con el dolor de la cintura y la espalda por hacer mal las pesas hace un par de semanas, salí y caminé hasta la avenida; realmente no quería ir, pero sentí que debía hacerlo, me lo pedía de favor.

7:37 a.m. Despúes de salir del baño me disponía a salir de la clínica, era muy de madrugada para mí éstas horas, Espe (como le digo a la doctora) me dío mil veces gracias por acompañarlas en la noche, y dice, “si te vas por ésta calle, llegas a la calle de Maricela… o, cómo se llama tu ex-novia?”, hice una cara de asombro, ¿cuándo había hablado con Espe a cerca de Maricela?, y ella, sonriendo corrigió, “ah, no, Gabriela se llama, no?”, -sí-, asentí, no sin antes sentir una pequeña descarga eléctrica, pensaba, acaso hablé dormido y mencioné a “ella”, mencioné el nombre de Maricela…?

7:52 a.m. “Buenos dias…”, “buenos días joven”, me responde una señora un poco grande de edad, sonreí por vez primera en el día, recordé cuando en Escuintla Chiapas, salía temprano y solía saludar a cuanta persona grande de edad veía, y ellos me saludaban bien gustosos, una práctica un poco o un mucho descontinuada en ésta ciudad. Aunque tambien raro sonreir a tan temprana hora, y más cuando estoy acostumbrado a leventarme a las diez de la mañana.

8:00 a.m. “Son las ocho, -me digo a mismo- a las ocho y cuarto se va “ella”, se va Maricela, y estoy a unas cuantas cuadras de verla”, aunque tenemos más de tres años de haber terminado, no hay resentimiento, y aunque tampoco amistad, no nos vemos casi nunca. Me dirijo entonces a esa avenida, donde “ella” espera su combi para irse a trabajar, me encantaría verla, aunque no le hable, sólo estar un poco cerca, ver cómo está. Creo que el hecho de que Espe me la recordara me motivaba a hacerlo.

8:16 a.m. Recibo un mensaje, es Elena, mi novia de 38 años, la chava más guapa con la que he salido, alta, ojos verdes, delgada, espectacular!. Me dice en el mensaje “que tengas una excelente día niño hermoso”; le contesto “igual tú, my special girl, pero no me mandaste mi beso…”, cierro el cel, pero no sin antes ver el protector de pantalla, y ver la foto de las manos “ella”, de Maricela, con la leyenda “Impossible is Nothing!”, y con esa esperanza de alguna vez volver a tocar y besar esas manos que tanto amo.

8:17 a.m. Aparece. Se ve lindísima, trae una chamarra de mezclilla que nunca había visto, su cabello mojado, su porte y elegancia. Me ve y me sonríe, abre la puerta de la combi y con su mano me dice “bay”, sonrío tambien (ya son dos veces a éstas altas horas de la madrugada), mientras veo que se va, voltea y vuelve a sonreir.

8:20 a.m. De regreso a casa un nuevo mensaje, es “ella”, Maricela, pensé, pero no, “ella” no tiene mi número, es Elena: “mua, mua, mua, te quiero mucho niño hermoso”, “yo tambien, see you soon…” contesto; sentí un sentimiento encontrado muy fuerte que de repente me nubla la vista, ¿porqué no puede ser “ella” quien me escriba, me hable a casa, me mande una postal…? me pregunto, aunque ya son tres años de preguntarme lo mismo y no encontrar la respuesta.

8:27 a.m. Llego a casa, Lucas me saluda, bueno, eso creo, o tal vez me reprocha que no le dejé croquetas anoche, ya no entro a casa, mejor voy a buscar una tienda a ver si a éstas altas horas de la madrugada ya hay una abierta. “Buenos días güero, quiero un kilo de croquetas, ah, y véndeme un foco de sesenta” “no hay de sesenta, sólo de cien”, “¡me lleva! -pienso-, puse focos de sesenta porque la otra vez no había de 100, pero bueno…”

8:45 a.m. Por fin entro, Lucas se para en dos patas y casi me llega a la cara, ya olió su comida y está contento, “hola Lú, cómo te portas?”, mientras en el suelo veo algo diferente a lo de siempre, una postal o algo así, “que raro, anoche no estaba, y a éstas altas horas de la madrugada no sé quien la pudo haber traido”, y aún más sorprendido porque Lucas ni lo ha tocado, como suele hacer con todos esos folletos de tiendas de autoservicios o los estados de cuenta de los bancos o el recibo del telefono.- “Que raro…!, entonces lo levanto, veo que es una postal, ¡será de “ella” me pregunto de nuevo?, pero no, leo, y por fin, y antes de de las nueve de la madrugada sonrío por tercera vez en éste día, “Lorena Sanmillán” es quien la firma, y yo recibí por vez primera en mis treinta y un años de vida, una postal dedicada…

Incitatüs
(Diciembre'07)
imagen: internet

Dedicada a Lorena Sanmillán:

3 comentarios:

  1. Por llevarte hasta tus manos ésta cronología, nuevamente te he perdido...
    No cabe duda, siempre habrán motivos para que no estés conmigo...

    Te Amo Maricela...

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  2. Incitatus...no sè que decirte... empezando por el tìtulo, esta cronologìa me ha encantado;la dedicatoria es linda...pero...llevarla a las manos de una mujer tan importante...?? no puedo entender tus razones.
    Bueno, sabes que soy seguidora de tus escritos, me gustò bastante lo de las tres sonrisas!!!

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  3. Incitatus:
    Muchas gracias por dedicarme este post en tu blog. Me alegra saber que una postal te provoca una sonrisa. Un beso, un abrazo y todo mi cariño.
    LSM

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