jueves, 19 de mayo de 2016

Aunque no te pueda ver

En mi vida no tengo más ventanas, para ver el cielo llover.
No existen ya las luces de tu risa, ni de tus tus ojos.
La luna olvidó alumbrar de nuevo mi sombra, y me atemoriza.
El miedo me sigue, no de deja de perseguirme la tristeza.

Necesito todo lo que de mi vida aún tengo. para darte.
Es tanto lo que no cabe en mi pecho, que mis ojos lo derrama.
Es tanto que el sollozo es eterno, pero tampoco es mío.
No tengo más motivos ya en mi reflejo, que encontrarte.

Solo tenía un par de manos torpes, que ahora te escriben,
se desgarraron para darte lo que no supieron darte, y ahora duelen,
Solo tengo un corazón que por tí aún late... y aún te exraña.
Y también te lucha, y te ama... aunque como a la luna y a la lluvia
no los pueda ver.

Incitatus
Mayo'16
Imagen: internet.

lunes, 21 de julio de 2014

Desconsuelo

A veces encuentra el desahogo de su impotencia, su desahucío. De aquél grito que desesperado retumba silente bajo el techo de lámina vieja.
A veces son la claridad y el motor y la verdad; esa verdad que aquél que la sabe parece ocultarla bajo la luz de una mirada, de una sonrisa hermosa, como si eso solo le bastara.
A veces necesita urgente ese rayo que otros llaman esperanza, consuelo o ¿por qué no? resignación, y es entonces cuando parece que al que todo lo crea no le interesa voltear a ese pozo.
Es entonces cuando desde ahí, al mirar al Cielo, se da cuenta cuán lejana es su meta, cuánto camino debe alcanzar para llegar solo a la claridad de la normalidad. Y es ahí cuando ve que sus rodillas, sus pies y su alma, no tienen ojos.

Y entonces, llora.


Incitatus
(Julio'14)
Imagen: internet.

domingo, 13 de enero de 2013

Camino y horizonte

Me detuve un instante en el tiempo, en el punto donde mis ojos se fundieran al horizonte en busca de un motivo. El mismo tiempo que en su regazo abandoné la esperanza me orillaba a intentar la muerte. Un paso y luego otro hacía ese horizonte, un sollozo y una pena que mantuvieran firme mis convicciones.

Caminé hasta que los días se volvieron a mi espalda y con ellos, llegaron las llagas en los pies. Caminé a la luna y también a la lluvia la canté. Vi el nacer de las nubes y también la explosión de sus silencios. Pervertí con mi dolor los senderos que atrevidos, postraban mis pasos.

Es entonces cuando el camino me venció y horizonte de nuevo salió victorioso. Amargo me obligaba a la vuelta sobre los tobillos y yo, hastiado no asentía. Pensé que el buscar la muerte tormentosa era el precio de una vida efímera. Pero lo cierto, es que descubrí que la vida es el precio con que debemos honrar a la muerte.


Incitatus
(Enero'13)
Imagen: internet

martes, 25 de septiembre de 2012

Espera

Ya no hay caminos ausentes de pasos que me lleven hasta tu lecho. El tiempo se encargó de borrar mis huellas y el olor de mis nostalgia por tu ausencia. Ya no hay luna, frío y ese sendero de hierro que fundía una sola petición: demostrarte que estoy vivo y viviendo por ti. Ya no hay tinta ni papel ni plástico y un vecino que se asoma por la rendija de su ventana a media noche, se rindieron ante los ojos de la lejanía y el desconsuelo. Ya no hay esas noches donde desde mi, acariciaba tu sombra que partía a un minuto de mí, siempre a un maldito minuto de mí... adelante. Pero aunque ya no hay ningún elemento que fabrique mi necedad de darte mi corazón, está el corazón mismo. Late y cada vez más fuerte grita al cielo tu nombre y espera de nuevo... porque esperarte, es mi mejor manera de amarte...


Incitatus
(Septiembre'12)
Imagen: internet

domingo, 26 de agosto de 2012

Regreso

Bien, regresas solo y de nuevo a tu lugar de costumbre. Sentado, atado a las imaginarias fuentes de inspiración y sabiduría que, según tú, existían y emanaban de una piedra. Bien, regresaste a tus piedras disfrazadas de demonios, de ángeles y sabios. Donde aterrizabas a tu melancolía y a la cabeza de un sueño que nunca merecía. A tus latidos rotos, a tus llantos desmerecidos e intocables. A tu limosna agria y dulce a las lágrimas pero no al sudor. Bien, regresaste triunfante de derrotas, alto y engreído de tus fracasos y redundante y eufórico a los gritos del dolor enmudecido. ¡Qué bien!, regresaste, y contigo trajiste la duda, el odio y el olvido que según tú y sólo tú desobedecían a la costumbre y te enorgullecía ser el dueño de todas ellas, de la inteligencia, de la razón y hasta de la verdad. Regresaste más derrotado que cuando te fuiste muerto atrás.
Ahora dime, ¿para qué has venido a éste lugar que te conoce como nadie? ¿Para qué vienes si es de aquí que has surgido al mundo, al mismo maldito mundo que tanto y tanto aborreces y deseas al mismo tiempo?. ¿Para qué vienes si es de aquí que la mierda de tu cabeza y tu corazón se enfrascan en esa lucha eterna, de sin razones? ¿A qué vienes, pues amigo? Si éste lugar te trae tantos malos sentimientos y te hace desear el mal que en vida no sabes dar.
Me das lástima. Y es una lástima porque el reflejo de tu rostro es el mismo maldito reflejo de mi rostro. Y ya no puedo callar más a tus labios, a tus llanto y tus sonrisas. Ya estamos cercenados y muertos en vida. Y ésta piedra, y éste lugar, lo saben.

Incitatus
(Agosto'12)
Imagen: internet